Ensayo 3° Parte: Socialismo versus El Estado Social Latinoamericano

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El Socialismo.

 

El socialismo alcanzó su apogeo político durante el siglo XX en el bloque socialista de Europa, la URSS, estados socialistas de Asia y del Caribe. Durante la segunda mitad del siglo XX fue de gran importancia para el llamado bloque socialista, que la Unión Soviética liberara a los países ocupados del Tercer Reich en el frente oriental durante la Segunda Guerra Mundial, pues estos mismos posteriormente adoptaron sistemas de gobierno socialistas que hicieron que el campo socialista alcanzara un amplio dominio.

               

Indicadores del auge socialista durante el siglo XX son por ejemplo, los grandes avances en la tecnología, como por ejemplo en los programas espaciales, así como la gran tecnología militar, principalmente en la Unión Soviética. La contrapartida es el abandono de los principios socialistas por la burocracia estatal, que no salió de la economía de guerra y limitó la democracia socialista.

 

Tras la Segunda Guerra Mundial, la tensión militar-ideológica entre el bloque socialista, encabezado por la URSS, y el capitalista, encabezado por Estados Unidos, desembocó en un enfrentamiento político que se conocería como Guerra Fría. Se conoció de ella extraoficialmente y fue la competencia por la superioridad en todos los aspectos y lograr así el dominio completo (pero no directo) de la mayor cantidad de países.

 

Culminó con la desintegración de la URSS por sus contradicciones económicas y políticas y fuertes presiones externas, y seguida de una repentina crisis en los demás estados socialistas, principalmente los europeos.

 

Socialismo del siglo XXI

 

El socialismo del siglo XXI es un concepto ideado por A.V. Buzgalin en una publicación originalmente en ruso en 1996 y en español en el año 2000. En efecto el primer texto sobre el tema no es el de Heinz Dieterich, sino uno del autor ruso titulado "El Socialismo del siglo XXI" (160 pp., Guanabo, Cuba, Enero 20, 2000, Costo 9 euros). El de Heinz Dieterich Steffan, es posterior, a partir de 1996,[3] y muy difundido desde el 30 de enero de 2005, por el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez en ese entonces desde el V Foro Social Mundial.

 

El modelo de Estado socialista del socialismo del siglo XXI es un socialismo revolucionario que bebe directamente de la filosofía y la economía marxista, y que se sustenta en cuatro ejes: el desarrollismo democrático regional, la economía de equivalencias, la democracia participativa y las organizaciones de base.

 

Dieterich, en su obra Socialismo del Siglo XXI se funda en la visión de Karl Marx sobre la dinámica social y la lucha de clases. Dieterich profundiza la teoría marxista y la actualiza en el mundo de hoy, incorporando los avances del conocimiento, las experiencias de los intentos socialistas, develando sus limitaciones, entregando propuestas concretas tanto en la economía política como en la participación democrática de la ciudadanía para construir una sociedad libre de explotación.

 

Resumiendo, el socialismo del siglo XXI supone que es necesario un reforzamiento radical del poder estatal democráticamente controlado por la sociedad para avanzar el desarrollo.

 

En el marco de la Revolución bolivariana, Chávez ha señalado que para llegar a este socialismo habrá una etapa de transición que denomina como Democracia Revolucionaria. Hugo Chávez expresó “Hemos asumido el compromiso de dirigir la Revolución bolivariana hacia el socialismo y contribuir a la senda del socialismo, un socialismo del siglo XXI que se basa en la solidaridad, en la fraternidad, en el amor, en la libertad y en la igualdad” en un discurso a mediados de 2006.

 

Además, este socialismo no está predefinido. Más bien, dijo Chávez “debemos transformar el modo de capital y avanzar hacia un nuevo socialismo que se debe construir cada día”.[]

 

 

ESTADO SOCIAL Y EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI.

 

Asume una postura que además de crítica, rasga en las interioridades de esta seudoteoría política en base a un análisis basado a los principios de la ética que promueve tal marco teórico.

 

ANALISIS: “La Nueva Ética Socialista”

 

Para iniciar el análisis dentro del contexto de la “Nueva Ética Socialista” que plantean los sectores oficialistas que por supuestos ocupan el rol de administradores del Estado Venezolano, logramos entender que sus raíces responden a la hoy y ya, deterioradas fundamentos de la antigua dialéctica de las formas capitalistas, no superadas dentro del contexto socialista, como herramienta de transformación social. 

 

Ambas en sus formas, estrategias y diversas visiones de vida, constituyen la bien y real representación del trato deshumanizado (carente de Ética) del sector social, objeto por cierto de lo que deberíamos señalar la obligación de la labor del referido Estado en cada una de las formas.

 

Pero, dentro de esta visión socialista del siglo XXI, ¿qué ocurre aquí con el Estado? El Estado es, en definitiva, el producto de la acción humana: puede ser considerado como expresión de la praxis política. En cuanto tal, está determinado no sólo por los criterios específicamente políticos, sino que también por los criterios prácticos generales.

 

Es decir, quienes desempeñen funciones políticas deben actuar buscando políticamente, a saber, atendiendo a la propia forma de existencia, conforme a los criterios propiamente políticos, desplegar a sus miembros. Sin embargo, cabe preguntarse todavía, qué pasa con los Estados que actúan contrariando los principios prácticos generales. ¿Son propiamente Estados? ¿Puede ser definido el Estado, y su ética la correcta, como forma política de praxis, por un fin determinado? De tal modo que cuando una organización humana lo realice sea considerada como Estado y no cuando se aleje de él o lo frustre

 

Las indicaciones generales sobre el fin del Estado Socialista o Capitalista, no parecen bastar para el estudio de lo que podríamos llamar la política en concreto o la política tal como de hecho tiene lugar. Hay autores que, basándose en lo que de hecho ocurre en la práctica, niegan que pueda identificarse necesariamente al Estado con un fin determinado.

 

Los Estados han realizado y perseguido los más diversos fines. No habría, de este modo, un fin propio estatal, que permitiese definirlo y distinguir así qué es Estado y qué no. El Estado sería un medio apto para la realización de cualquier fin. Esta es la posición de Max Weber y Hans Kelsen.

 

Por su lado, Kelsen coincide con Weber en la afirmación de la imposibilidad de definir al Estado por un fin determinado. “A la esencia del Estado no le corresponde algún fin específico”, el Estado es un medio “para la realización de cualquier fin social”.

 

Ambos autores llaman la atención sobre la distancia entre la pretensión de vincular a la unidad política o Estado con uno o más fines que le serían propios, que lo definirían, y lo que ocurre en la práctica. A partir de lo que la experiencia nos muestra, resulta perfectamente posible concebir la existencia de un Estado que no respete los principios fundamentales de la praxis, la justicia y el bien. Tal como se vivencia en muchas formas tradicionales, históricas y hoy obsoletas de manejar tales conceptos.

 

Muchos Estados, de hecho, vulneran esos principios. Pero no por eso es posible afirmar que dejen de existir. Cuanto más se podrá decir que el Estado es injusto, pero parece exagerado negarle la existencia como Estado.

 

Sin embargo, tampoco la posición de Weber y Kelsen está exenta de problemas. Si se atiende de manera cuidadosa al asunto, son ellos los que parecen distanciarse de lo que realmente acontece. Pues al sostener que es Estado también la organización dotada de fuerza que no respeta los principios prácticos fundamentales, en concreto, el despliegue humano mediante la justicia, se podría decir que hacen aparecer como Estado algo que, en realidad, no es tal.

 

Por otro lado hablar de una Ética donde las ideas se colocan de un solo lado de la balanza, permite asignarle a estas “nuevas teorías” que se desprenden de desdichadas interpretaciones utilitarias de aquellos que de una forma u otra manejan las variables de la ostentación del poder y de la fuerza del Estado. Carece de todo valor humano, solidario y justo en sociedades cimentadas en formas de Estado Democráticas.

 

Afirma acertadamente Prats, “La gobernabilidad es una cualidad que  proviene de las sociedades y no del gobierno”. La falta de legitimidad de un Estado proviene de valores compartidos por la mayoría de los ciudadanos, que las acciones provengan de visión enriquecedora del sentir común, factores externos que el Estado no constituye como precepto, hace automáticamente todo discurso como irrelevante,  no constitucional y de origen personal y en algunos casos dictatoriales.

 

Destacamos por otro lado, Los países y sus Estados, (sean de izquierda o de derecha) vienen desde hace años ya; pudiendo ubicarnos en los principios de los 1.970, según lo señala López(2.009), con tres factores como lo fueron el bloqueo petrolero occidental, la internalización del Capital y no menos importante la caída del bloque socialista.

 

La crisis de los modelos de crecimiento y acumulación, traen consigo, un desequilibrio político y económico para muchos países, conllevando miseria, pobreza y hambre para muchos. El Estado de bienestar flaqueo y la ruptura inminente de las condiciones que permitían el arbitraje  de los conflictos en el plano social sucumbe ante la crisis.

 

En este sentido, tales males proporcionaron la evidente crisis de las instituciones políticas y del desplome de los dirigentes políticos, causando a su vez una crisis de identidad, ya que los valores comunes se desvanecen y las naciones tienden a disgregarse al no encontrar asideros suficientemente creíbles y fuertes.

 

Por otra parte, la problemática ante estos tiempos se han globalizado y ya las estructura tales como la conocemos han perdido la posibilidad o modo de alcanzarlos. El Cambio Climático, la destrucción de la capa de Ozono, la globalización,  la contaminación, la propagación del terrorismo, el SIDA y las plagas mundiales, la corrupción de los gobernantes ante Estados sin valores y visión integral, donde la soberanía se ha hecho hueca, entre otras causas muestran la crisis del Estado tal como lo conocemos.

 

El Socialismo del Siglo XXI, no escapa de este flagelo, más aún cuando de este los derechos, la lucha proletaria, la sindicalización, los derechos humanos carecen de real respeto en la praxis gubernamental. Logrando en la histórica o antiguas formas de echarle las culpas unos a los otros de las decepciones de la vida y futuro ciudadano.

 

Destacando dentro de este espectro político, Un cambio de tendencia supuso la caída del muro de Berlín y la desaparición del bloque comunista y de la Unión Soviética (1989-1991), que representó la transición al capitalismo de los países de su entorno, así como la que por su propia cuenta venía realizando China, que los había precedido (políticas denominadas un país, dos sistemas y cuatro modernizaciones).

 

Por otro lado, destacamos como referencia, el renacimiento de lo local, afirma López Meléndez, es una fase de alto interés en el proceso de aletargamiento y desplome del Estado-Nación (sean socialistas, comunistas, capitalistas, etc.) Las exigencias de nuevos poderes y facultades convierten a las regiones y municipios a transformarse en semiestados dentro del estado, más allá, ciudades son polos de poder que demandan cada día más autonomía.

 

En el campo de la ETICA, para finalizar pudiésemos hacer una reflexión, Pons (2009) En el término referido, los cambios sociales, comunicacionales, culturales y demográficos entre otros más, generan nuevos valores éticos, los cuales por ser propios del ser humano van de la mano con la evolución del hombre y por consiguiente no pueden entenderse como se hacía en el pasado, debido a que igual a la comunicación, la ética se transforma y adecua a las nuevas formas de la comunes necesidades de los colectivos sociales.

 

Esto resulta en un nuevo ciudadano y en él se entremezclan su naturaleza Bio-Psico-social y espiritual, como cultural. Donde yacen sus raíces, su folclor, valores y creencias que no dejaran nunca, en función del “ser” que esto representa para ellos, sus familias y sus comunidades.

 

Exigiendo así un Estado que logre coadyuvar estos elementos que fortalezcan sus acciones, esta nueva realidad social, que se divisa implica el fraccionamiento del mundo que conocemos, hacia uno que logre sumar con respeto cada una de las parte que conforman el mundo real  de las personas, sus familias y sus naciones. Mientras seguiremos en la dinámica destructora de estados con clara fecha de expedición.

 

Como afirma Pons (2006), “Si participamos en la toma de decisiones, se reduce al mínimo cualquier expresión de resistencia social al propósito que se busca”. Con esto planteamos, que la construcción del instrumento que nos permitirá poseer la equidad, la imparcialidad y las oportunidades que como ciudadano tenemos será la de elaborar y construir  un Estado Social, facilitador del éxito, la bonanza, la paz y una vida digna que toda Nación merece.

 

 

 

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Toni Segarra 05/04/2011 16:36


¿La pregunta es: que diferencia hay entre un terrorista y un piloto que lanza bombas encima de ciudades? Son iguales. Pero, cada parte enfrentada dice que su violencia no es violencia. Y, con ese
absurdo, seguimos con nuestra crueldad, torturas, violencia y guerra. Y, ese absurdo de lo mío bueno, lo tuyo malo, es la corrupción y la inmoralidad que desencadena esta desdichada manera de vivir
siempre violenta y con guerra. ¿Qué se hace en los cuartes, sino enseñar y practicar para asesinar y hacer la guerra? Eso, que es la máxima crueldad posible -la guerra- también justificamos nuestra
parte, pero la otra parte enfrentada la denigramos y les llamamos asesinos y si pierden los llevamos ante la ley. Por tanto, esa manera de vivir tan corrupta e inmoral, es lo que genera y da vida a
la violencia y la guerra. Porque ese mismo paradigma de insensibilidad, está en cada acto que hacemos: ante el dolor de los pobres y los menos afortunados, ante la injusticia tan escandalosa de los
ricos y poderosos. ¿Podrá verlo, vivirlo para hacer algo al respecto, como es dejar la violencia y la guerra de una vez por todas?