ESTADO SOCIAL. Psicologia Activa: Discurso de la Vida Proactiva.

Publicado en por elestadosocial-latinamericano.over-blog.es

Discurso De  La Vida Proactiva

 

En su encantador libro de juventud escribió Renán: El gran progreso de la reflexión moderna ha sido sustituir la categoría del devenir a la categoría del ser, la concepción de lo relativo a la concepción de lo absoluto, el movimiento a la inmovilidad. Esta realidad de las sociedades modernas y tradicionales, viven hoy, lo que este autor afirmo muchos años atrás.

 

La dinámica de la vida, el sentido visionario de los hombres y mujeres, se valen de valores y deseos de éxito, estos se hacen tangibles y mensurables, aunque la sociedad los limita, la humanidad siente su empuje. Imantan los corazones y luchan contra la corriente sin cesar, fecundando los ideales que tanto poseen.

 

Estos seres, determinados por su propio liderazgo, son siempre los que no tienen complicidad con el pasado. Cuando saben querer, se allanan a su voluntad los retos más sorprendentes. Néctar renovador de los pueblos, ignoran la esclavitud de la rutina y no soportan la compromisos con lo tradicional y ortodoxo de esta misma. Sólo sus ojos pueden mirar hacia el amanecer, sin remordimiento, buscando en este, el inicio de una soberbia obra que logre liderizar.

Libres de dogmatismos, pensando en una vida mejor, logran aumentar la parte de felicidad personal y familiar, disminuyendo el lote de comunes sufrimientos. Las grandes crisis ofrecen oportunidades múltiples a la generación incontaminada, pues inician en la humanidad una fervorosa reforma ética, ideológica e institucional, que impulsa un desarrollo y crecimiento personal que rompe los moldes del redoble y de lo domestico.


Lo aventureros del éxito, el placer, la bonanza y el trabajo son la levadura moral de los pueblos
. Cada generación de estos, anuncian una aurora nueva, las remueven de las sombras, les encienden en su anhelar inquieto, deseos y hechos que le dan la libertad. Al  mirar alto y lejos, al establecer una carrera de vida con un sentido e ideal, se convierten en fibra creadora. Aunque no alcance a cosechar los frutos de su siembra, tiene seguro su recompensa en la aprobación de la posteridad.


Los particulares  que no se movilizan ante los cambios del entorno, piensan en el pasado y viven en el presente, persiguiendo las satisfacciones inmediatas que son el premio de la domesticidad. Sin ideal, sin sentido y autoestima se hacen débiles por pereza o miedosos por ignorancia, progresan con paciencia pero sin alegría. Tristes, resignados, escépticos, acatan como una fatalidad el mal que los rodea, aprovechándolo si pueden. De seres sin ideales, ninguna grandeza esperan de sí mismos y menos de la gente y los pueblos de una nación  o un continente.


La gente exitosa, cuando asocia la inspiración, el arrojo, el conocimiento, la fortaleza, y la inspiración del logro y la felicidad. Buscan sabiamente un cerebro ilustrado (formación y capacitación intelectual) que los mueva con ágil y fuerte brazo, proporcionándolos de plataformas y apoyos para que su dinámica se fije en un brazo firme.”
Quien pone bien la proa no necesita saber hasta dónde va, sino, hacia dónde”.


Es de ciudadanos exhaustos contemplar el ayer en vez de preparar el mañana. La torpeza del hoy, es no lograr descifrar con prontitud lo que la vida nos puede ofrecer, si asumimos el camino de la vida, del triunfo personal, familiar y social, nos depara derroteros de dicha y bienestar.. Es esto el gran misterio que envuelve  y separa al hombre común con el hombre inconforme.


La historia nos indica que convergen a predecir siempre el acrecentamiento de la justicia social y la agrupación de los endebles de carácter, Estados afines a sociedades poco exitosas y felices. Una ilustrada minoría de los inconformes, creen que los pueblos de nuestra América latina están predestinados a confederarse en una misma nacionalidad continental para lograr liberarse de lo rutinario y lo convencional. Lo afirman solemnemente y parecen dispuestos a tentar la vía, creyendo que si no llegara a cumplirse tal destino sería inevitable el colapso y la colonización por poderosos  que desde hace más de cien años los acechan.


Los hombres enmohecidos no ven la magnitud de este problemas, niegan la urgencia de apuntar sobre más justas bases el equilibrio social; que niegan la necesidad de reencontrarnos con nuestras vidas y partir de forma individual al cambio social que requieren nuestros pueblos para llegar  a ser, lo que debemos ser, o lo que nuestros ideales de justicia y desarrollo nos permiten percibir. No puede hacerse un desarrollo sino, estamos comprometidos cada uno de los ciudadanos de estas tierras, con ellos mismos y con su gente.


Es misión de esta generación de líderes natos, de inconformes y persuadidos de las grandezas del éxito, la paz y la bonanza, tomar a los ciegos de la mano y guiarlos hacia el porvenir. Arrastrarlos si dudar y abandonarlos si resisten. Todo es posible, en nuestros tiempos, herramientas tenemos y derechos que nos sustentan para convencerlos. Aunque a veces, logramos observar que a cierta altura de la vida la ceguera es un mal irreparable, estos no es el caso de estos hombres y mujeres de fuerte cuño.


Con entusiasmo y osadía se sirven estos inconformes en sus hermosos ideales; el entusiasmo, promueve la energía suficiente, que se origina de sus propios compromisos y la osadía es la palanca que moverá su mundo para acometer las preciadas empresas que se fijen. Un hombre temeroso está muerto en vida, para sí mismo y para la sociedad.
Sólo cosechan triunfos los que siembran su propio entusiasmo y son osados en realizarlas.


Los ideales sin compromisos, no proporcionan  confianza y fuerza en realizarlos.
El que se apasiona ciegamente es un fanático al servicio de pasiones ajenas, que nunca le facilitarán el cambio ni a sus vidas ni a su sociedad; prestándole en eso un servicio a un interés ajeno. La victoria es  incompatible con la superstición; el uno es fuego creador que enciende el porvenir; la otra es miedo paralizante que se refugia en el pasado.


No basta en la vida únicamente pensar en un ideal o tenerlo, hay que aplicar todo el esfuerzo personal para  su realización. Cada ser humano es cómplice de su propio destino, sin esfuerzo no hay compromiso, es sinceramente un regalo que perderá su valor con el tiempo.


Miserable es el que malbarata su esfuerzo en cosas vanas, su dignidad, será esclava de su entorno y no será dueño de si misma, un ideal en la vida enrumba a esta dentro del marco de lo posible, de lo real y mensurable; ignorante el que desprecia la oportunidad, imbécil el que vierte la cicuta en su propia copa.


Como afirma José Ingenieros, “La energía no es fuerza bruta: es pensamiento convertido en fuerza inteligente”. El que se precipita  sin pensar en lo que hace, es un tonto útil, es imperiosos que cuando reflexionemos lo hagamos con un norte claro, con visión de vida y colocar en ello nuestras vidas.


La acción por muy personal que sea, carece de eficacia cuando escasea la energía. Para apropiarse del medio y transformarlo en beneficio propio, el hombre debe obtener el rendimiento máximo de su esfuerzo ordenado, organizado  y constante. Aprendiendo a pensar se evita el desperdicio del propio esfuerzo; Bien lo afirmo el sabio “…el fracaso es debido a simple ignorancia de las causas que lo determinan”.


Las personas que no saben mirar hacia si mismos, no podrán tampoco visualizar el porvenir y trabajar para el se les hace imposible, convirtiéndose en miserables siervos del pasado y vivirán sofocándose en su subsistencia. Hombre que no asume de si su energía, canaliza sus esfuerzos y dignidad en superar la vida, no viven, respiran únicamente.


Después de pensar, decidirse,
La decisión oportuna es el secreto de los grandes caracteres. Por la decisión medimos, en toda empresa, nuestras fuerzas ante los obstáculos. Una vez pronunciado el ¡sí! -claro, recto, como un rayo de luz, la voluntad debe ser inflexible, generar en nosotros mismos el compromiso que requerimos para lograr el éxito personal.


Los hombres sin voluntad se proponen volar y acaban arrastrándose, persiguen la excelencia y se enlodan, conciben planes y ejecutan críticas, sueñan vivir intensamente y se agitan en perpetua agonía. Nunca dicen hago, que es la fórmula del hombre sano; prefieren decir haré, que es el lema de la voluntad enferma.


Fundamento Teórico de la Teoría del ESTADO SOCIAL
Elaborada por: JOSÉ ERNESTO PONS BRIÑEZ
Venezuela, Mayo 2.009

Enlace informativo, blog: joseernestoponsb.over-blog.es

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